Vol. 5, núm. 1 y 2 (2005). Las cuotas de participación política y la inclusión de las mujeres en la vida pública en Costa Rica, 1996-2003.

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Las acciones afirmativas han servido para lograr la obtención y aplicación de sistemas de cuotas con el fin de reconocer y activar la participación de las mujeres en el escenario político y los procesos electorales. Para lograr esto ha sido necesaria

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    Página 1 de 12 CAPÍTULO 17 LAS CUOTAS DE PARTICIPACIÓN POLÍTICA Y LA INCLUSIÓN DE LAS MUJERES EN LA VIDA PÚBLICA EN COSTA RICA, 1996-2003 Licda. Arlette Bolaños Barquero, Máster en Derecho Público, U.C.R. Asistente Legal de la Presidencia Tribunal Supremo de Elecciones de Costa Rica.   RESUMEN Las acciones afirmativas han servido para lograr la obtención y aplicación de sistemas de cuotas con el fin de reconocer y activar la participación de las mujeres en el escenario político y los procesos electorales. Para lograr esto ha sido necesaria la adopción, promulgación e interpretación de marcos constitucionales, legales y tratados internacionales. El Tribunal Supremo de Elecciones, vía jurisprudencial, ha impuesto a los partidos políticos la obligatoriedad del respeto y del acatamiento de la legislación electoral que refiere a la aplicación de cuotas, por lo que paulatinamente se ha ido haciendo efectiva la participación política de la mujer. Descriptores:  Acciones afirmativas. Medidas compensatorias. Jurisprudencia constitucional. Sistemas de cuotas. Equidad. Jurisprudencia del T.S.E. Obligatoriedad de aplicar sistemas de cuotas. Normativa electoral. Porcentaje de participación femenina. Datos. Costa Rica. Siglo XX.  INTRODUCCIÓN Es de todos conocido que la lucha de las mujeres para ostentar una posición activa dentro de la vida pública nacional ha sido histórica y compleja. Los logros hasta la fecha alcanzados son el resultado de muchas décadas de inteligente y tenaz lucha, llevada a cabo desde diferentes flancos, por muchas personas convencidas del necesario reconocimiento de los derechos políticos de la mujer.    Página 2 de 12  No obstante, haber alcanzado el reconocimiento jurídico y social del derecho a elegir, para las mujeres ha sido más difícil hacer efectivo el derecho al sufragio pasivo, o sea, el derecho a acceder a puestos de elección popular. Esto ha encontrado grandes obstáculos, no tanto en términos del reconocimiento formal cuanto de acceso real, debido, en parte, a que han sido mayores los prejuicios y las resistencias contra la designación de mujeres en puestos de mando y control. Paulatinamente, desde varias instancias y en distintas épocas se han logrado resultados importantes, se han adoptado y promulgado marcos constitucionales, legales, tratados internacionales, se han efectuado interpretaciones de normas favorables al reconocimiento y activación de la participación de las mujeres en el escenario político y los procesos electorales. A esto se le denomina “acciones afirmativas”, las cuales en Derecho han sido tratadas por la teoría de las desigualdades compensatorias. Al respecto, la Sala Constitucional, en reiteradas ocasiones se ha referido a la validez de los mecanismos dispares, indicando que   “ ...el propósito de tales programas o de legislación... es el de, no sólo evitar la desigualdad individuo versus individuo sino también la desigualdad entre diversos grupos humanos. Las disposiciones dispares de la ley frente al régimen común... son medidas compensatorias que favorecen la igualdad real, empleando como herramient a una desigualdad formal en tanto que no se alcance la primera…” (Resolución No. 321-95, 17/ 1/ 1995, Considerando VIII). 1  Y posteriormente, mediante la sentencia No. 716-98, del 6 de febrero de 1998, esa Sala avaló las cuotas de participación femenina, en virtud de un recurso de amparo declarado con lugar por no postular ni nombrar, el Concejo de Gobierno, a ninguna mujer dentro de la Junta Directiva de la Autoridad Reguladora de los Servicios Públicos (ARESEP) y expresó “... para evitar la discriminació n de la mujer, debe dársele un trato especial y calificado..., situación que, en cumplimiento del principio de igualdad que establece trato igual para los iguales y desigual para los desiguales, justifica una    Página 3 de 12  protección particularmente acentuada a favor de la mujer. Asimismo, debe tomarse en cuenta que las sociedades y quienes ejercen posiciones de poder, a la hora de tomar sus decisiones, lo hacen con base en las diferentes relaciones que se  presentan para la toma de ellas, y, al negársele a la mujer en forma vedada o no de (sic) su participación en puestos de decisión, se olvida que se ha dejado de lado, tomar en cuenta el punto de vista que sobre esa realidad de nuestras sociedades tengan las mujeres”. [Finalmente consideró:] ...dicho Consejo procedió a designar solamente a hombres en los cargos, situación que implica una discriminación contra la mujer por un acto omisivo  –  la no postulación y designación de mujeres en el puesto-contrario al principio democrático al (sic) de igualdad establecido en la Cons titución Política….” ( Sentencia No. 716-98, 6/ 2/ 1998). Para incrementar la representación política de la mujer se ha hecho necesario el uso de sistemas de cuotas, lo cual ha representado un salto cualitativo en la definición de metas, estrategias y métodos. El principal objetivo de los sistemas de cuotas es seleccionar mujeres para puestos en instituciones de gobierno y garantizar que no queden marginadas de la vida pública-política o que su presencia no sea meramente decorativa. En sistemas neutrales con respecto al género, el objetivo es aumentar en números considerables la representación del género que se encuentre infrarepresentado. El sistema de cuotas implica que la mujer debe constituir un número o porcentaje determinado de miembros de un órgano, ya sea una lista de candidatos, una asamblea  parlamentaria, una comisión o un gobierno. La carga de la selección correspondiente está en quienes controlan ese proceso -el de selección- no en la mujer. Así, el sistema de cuotas busca asegurar que las mujeres constituyan, al menos, una "minoría decisiva" del 30% al 40%, como medida temporal hasta que se eliminen las barreras que impiden el acceso a mujeres a la política. (Dahlerup 2002: 159-160). Desde el punto de vista del género, se busca la creación de sistemas neutrales para corregir la infrarepresentación hombre-mujer, otorgando un porcentaje mínimo y máximo idéntico para cada género. Se han esgrimido argumentos a favor y en contra del uso de los sistemas de cuotas para la inserción de las mujeres (Dahlerup 2002:161-162).    Página 4 de 12 Dentro de los argumentos favorables a las cuotas de participación femenina están: 1. No discriminan, sino que compensan la actual existencia de barreras que impiden la justa proporción de mujeres en puestos políticos. 2. Su aplicación implica que hayan varias mujeres juntas en una comisión, asamblea u órgano, lo cual minimiza la presión y el estrés, que se experimenta cuando sólo se encuentran cifras representativas. 3. Las mujeres tienen derecho como ciudadanas a una representación equitativa. 4. La experiencia femenina es necesaria en la política. 5. Las elecciones tratan sobre representación y no títulos académicos necesarios para llevar a cabo esta labor. 6. Las mujeres están tan capacitadas como los hombres, pero su preparación se minimiza en sistemas políticos dominados por ellos. 7. Son los partidos políticos los que controlan el proceso de nominación, por lo que no son los votantes, quienes en primera instancia deciden quien resulta elegido. 8. La introducción de cuotas puede srcinar conflictos, pero sólo de forma temporal. Como argumentos contrarios a las cuotas de participación femenina están: 1.   Contradicen la igualdad de oportunidades desde el momento en que dan  preferencias a las mujeres. 2.   Son antidemocráticas, ya que los votantes deben ser capaces de decidir quién resulta elegido. 3.   Con las cuotas los candidatos o políticos se eligen por género, no por su  preparación, entonces los más cualificados son apartados. 4.   Muchas mujeres no quieren ser elegidas sólo por ser mujeres.    Página 5 de 12 5.   La introducción de cuotas genera conflictos significativos a nivel de la organización interna de los partidos políticos. Ahora bien, se ha considerado que toda esta cuestión de las cuotas de  participación proviene de la búsqueda de la equidad, cuya noción liberal clásica hacía referencia a igualdad de oportunidades, igualdad competitiva, verbigracia, la concesión del derecho al sufragio, lo cual era suficiente, el resto quedaba en manos de las mujeres. Actualmente esa equidad se concibe como igualdad de resultados, donde la igualdad de oportunidades no es sólo eliminar barreras formales, como se proclama en los movimientos feministas. Son las cuotas y otras medidas positivas un medio para lograr esta igualdad. No puede alcanzarse la igualdad mediante tratamiento equitativo formal, ya que si existen obstáculos, por consiguiente deberán introducirse medidas de compensación para alcanzar esa igualdad de resultados. Mediante la Ley No.7653 del 28 de noviembre de 1996, se reformó el artículo 60 de nuestro Código Electoral, de manera que se obliga a los partidos políticos a incluir en sus estatutos los mecanismos necesarios para asegurar la participación de las mujeres en un porcentaje del 40% en la estructura partidaria, en las papeletas para los puestos de elección popular y en las delegaciones de las asambleas distritales, cantonales y  provinciales. El Tribunal Supremo de Elecciones, como garante de la legalidad en materia electoral, procura que las normas jurídicas nacionales e internacionales tendientes a fomentar la participación femenina sean efectivamente acatadas por los partidos  políticos, por lo que,   en forma unánime, ha sido conteste en el ejercicio de acciones afirmativas. 2  Así, mediante las resoluciones No. 1863 de las 09:40 horas del 23 de setiembre y No. 2837 de las 09:00 horas del 22 de diciembre, ambas de 1999, el
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