Las Guerras Culturales en la prensa gallega después del 11-S

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  Las Guerras Culturales en la prensa gallega después del 11-S  Israel Sanmartín Investigador postdoctoral EHESS 1 PILAR E l atentado contra las Torres gemelas de New York el 11 de septiembre de 2001 supuso un acontecimiento «monstruo» (en palabras de Pierre Nora) que ha configurado de alguna manera tanto la historia de los acontecimientos posterior, como su reflexión ideológica, así como las dife-rentes interpretaciones historiográficas, políticas y secuelas económicas. En ese sentido, es muy operativo el concepto de «guerras culturales» puesto que nos pone en la pista de las diferentes luchas intelectuales sobre la relación entre los acontecimientos y sus reflexiones a partir de diferentes tradiciones y concepciones intelectuales. En otras palabras, se trata de estudiar como los acontecimientos influyen en las concepciones intelectuales y viceversa. Para ello, nos centraremos en dos puntos específicos de la configuración del pen-samiento del momento a estudiar. Por un lado, el pensamiento único liberal, explicitado en Francis Fukuyama y su tesis sobre el «fin de la Historia   2 » y en Samuel Huntington   3  con su teoría sobre el «choque de civilizaciones». Y por otro lado, el pensamiento altermundista que está vinculado a los movimientos antiglobalización y que está relacionado con autores como Toni Negri, Naomi Klein, Susan George   4 , etc. En realidad es una lucha por el control del pensa-miento, así como una batalla entre las luchas intelectuales y su relación con los acontecimientos y viceversa, donde todo deviene único, dogmático y nada 1. Este trabajo está desarrollado en el marco de la beca postdoctoral del Ministerio de Educación y Ciencia del gobierno de España que estoy desenvolviendo en la EHESS (París, Francia) en el grupo GAHOM bajo la dirección de Jérôme Baschet. 2. Francis F UKUYAMA , «The End of History?», The National Interest  , nº16, summer 1989 p. 3-18;  El fin de la Historia y el último hombre , Planeta, Barcelona, 1992.3. Samuel H UNTINGTON , «The clash of civilizations?», Foreign Affairs , vol 72, nº 3, Summer 1993, p. 22-49;  El choque de civilizaciones y la reconfiguración del orden mundial , Barcelona, Paidós, 1997.4. Michael H ARDT  and Toni N EGRI ,  Empire , Harvard University Press, Harvard, 2000; Ignacio R AMONET , Un mundo sin rumbo. Crisis de fin de siglo , Temas de Debate, Madrid, 1997; Naomi K LEIN ,  No logo. El  poder de las marcas , Barcelona, Paidós, 2001; Susan G EORGE , Otro mundo es posible si... , Barcelona, Icaria, 2003.  La escritura de la violencia y sus representaciones  dialógico. La interacción de ideas, ideología y acontecimientos provocaron la aparición de estos pensamientos liberales y altermundistas.  El acontecimiento monstruo del 11-S y sus vínculos teóricos. El atentado de las Torres gemelas de New York el 11 de septiembre de 2001 pronto se configuró en un acontecimiento «monstruo»   5 . Además del suceso acontecido, el 11-S supuso un freno para la llamada globalización económica liberal y el comienzo de la aplicación y reaparición de términos como «guerra justa» o «guerra preventiva», como fue el caso de Afganistán e Irak. Incluso algunos autores, como Alain Touraine lo vieron como el fin de la globalización liberal. Más allá de estas aseveraciones lo que sí es cierto es que se ponía en duda el fin del dominio liberal neoconservador al mismo tiempo que comenzaba una etapa de proteccionismo y neokeynesianismo de derechas (especialmente con George W. Bush).Antes de continuar con el argumentario precisemos algunos términos. Nos referiremos al pensamiento liberal para referirnos al desarrollado a partir del llamada «consenso de Washington» en los años 90 y que resultó de la unión del movimiento neoconservador (en sus vertientes filosófica, intelec-tual y política), la «Nueva Derecha» (Reagan, Thatcher, etc.) en los años 80 y la «Tercera vía» en los 90. Todo esto se puede asociar a pensadores como Francis Fukuyama, Samuel Huntington o Robert Kagan. En otro sentido, nos referiremos al pensamiento progresista como el surgido a partir de los movi-mientos antiglobalización primero y del altermundismo en segundo lugar. Y que tienen la justicia social como uno de sus motores fundamentales, que de-sarrollan a partir de los diferentes Foros Sociales. El movimiento comenzó en 1994 tras la revuelta de Chiapas y se articuló a nivel mundial en una sociedad civil global a partir de 1999 con las protestas ante las grandes reuniones de los grandes organismos internacionales como el FMI, el BM, etc. Están asociadas tanto a movimientos sociales como a autores concretos, pero las personalida-des están más diluidas.En otro sentido, asentaremos todas estas reflexiones sobre la unión de los términos «historia» y «presente», con lo que nos referiremos a la «historia del presente» o a la «historia inmediata», que es esa nueva línea de investigación 5. Ver Pierre N ORA , «Le retour de l’événement», en Jacques L E  G OFF  y Pierre N ORA , (dir.), Faire l’histoire , tomo 1, París, Gallimard, 1974, p. 288; Pierre N ORA , «L’événement monstre», Communications , nº 18, París, 1972. Israel S ANMARTÍN 158 PILAR  que intenta reformular y posicionarse ante un nuevo interés del historiador con la relación pasado/presente/futuro y donde el presente inmediato también es objeto de investigación   6 , y en la que el historiador contribuye al futuro desde los análisis de la «historia inmediata», para que los agentes históricos tracen sus objetivos y eviten errores, demostrando la utilidad social de la historia   7 . La «historia inmediata», período histórico diferente e independiente de la historia contemporánea   8 , se aprovecha del enorme desarrollo que han alcan-zado los medios de comunicación tanto los tradicionales (radio, TV, prensa) como los nuevos medios de Internet y las nuevas redes académicas   9 . Por ello, nos basaremos en datos sabiendo que no son neutros, al mismo que se re-cogerán tanto los comentaristas críticos como los favorables con Fukuyama, sabiendo que la aceleración y vértigo de los acontecimientos es tal que nos impone tres pautas   10 : 1) el estudio de los acontecimientos no termina hasta finalizar la redacción, es una investigación en guardia permanente, es decir, el texto tiene que estar preparado para recibir nuevos acontecimientos que pue-den trastocar con todo lo argumentado hasta ese momento; 2) las conclusiones prospectivas, puesto que no conocemos las consecuencias de los hechos ac-tuales que estudiaremos   11 ; 3) los interrogantes tienen que estar permanente-mente abiertos ya que la calidad de la «historia inmediata» se mide tanto por las deducciones que se precipitan como de las preguntas que se hacen   12 . 6. Ver punto XVII «Presente y futuro» en «Manifiesto Historia a Debate», Santiago de Compostela, His-toria a Debate, 2001.7. Ver C. B ARROS , «¿Es posible una historia inmediata?», en http://www.cbarros.com.8. Y tampoco es coto privado de contemporaneistas.  Idem. 9. Aunque cabe diferenciar periodismo de historia inmediata puesto que tienen métodos y fines diferentes. Ver C. B ARROS , «¿Es posible una historia inmediata?», texto. cit. Un caso que intenta borrar las diferencias y presentar la historia inmediata como mezcla de historia, literatura y periodismo es Timothy G ARTON  A SH , «El presente como historia», Claves , nº 102, mayo 2000, p. 22-26. Para una profundización en la relación historia inmediata/periodismo, ver: Josefina C UESTA  B USTILLO , «Historia del presente y periodismo» en Mario D ÍAZ  B ARRADO  (coord.),  Historia del tiempo presente. Teoría y metodología , Cáceres, Universidad de Extremadura, 1998, p.. 131-157.10. Ver C. B ARROS , «¿Es posible una historia inmediata?», en http://www.cbarros.com.11. El presente constituye el punto nodal donde se toman las decisiones que crean el pasado y abren el fu-turo. Ver Pablo A. T ORRES  B RAVO ,  Didáctica de la historia y educación de la temporalidad: Tiempo social  y tiempo histórico , Madrid, UNED, 2001, p. 179.12. Fernando G ARCÍA   DE  C ORTÁZAR , «¿Se puede hablar de tiempo presente hoy?», en Mario D ÍAZ  B ARRADO  (coord.),  Historia del tiempo presente. Teoría y metodología , Cáceres, Universidad de Extremadura, 1998, p. 127.  Las guerras culturales... 159  La escritura de la violencia y sus representaciones  Se trata de historiar el presente porque el mundo que vivimos es una época diferente de las anteriores, aunque es claro que es historia y no otra cosa   13 . Por otro lado, hay que considerar la gran evolución que han alcanzado los medios de comunicación gracias a la globalización y a las nuevas tecnologías. De hecho, a lo largo del capítulo se comenzará con fuentes más tradicionales e impresas (revistas y diarios) y a medida que se avanza cronológicamente se usarán más medios electrónicos y de información alternativa (en gran parte di-gitales). Esta evolución ha sido realizada considerando el problema del exceso de información y de su efecto amplificador   14 .Como se ha visto, el acontecimiento es el principal utensilio con el que opera la «historia inmediata», en la que la inmediatez sustituye a otras cate-gorías del tiempo y la estructura se funde en lo inmediato, aunque como se ha citado más arriba, ceder el protagonismo al acontecimiento no significa volver a una historia acontecimental. Por tanto, el análisis del acontecimiento es vital pero la «historia inmediata» se devalúa si no se estudia el hecho vi-vido al tiempo que se analiza el proceso histórico en el que está inmerso; sino examinamos las causas al tiempo que las consecuencias; lo político con lo social y lo mental; el sujeto social desde un enfoque historiográfico y global; así como una reconsideración del acontecimiento en conexión con los medios de comunicación. Planteamos, por tanto, un nuevo análisis del acontecimiento, en el que éste se reconsidera en los procesos históricos en los que intervienen   15 , y donde se debe resituar la relación del acontecimiento con el propio historiador y con los medios de comunicación, los cuales, además de provocar una «inflación acontecimental   16 » son filtros que convierten los hechos en acontecimien-tos   17 , y los que no salen en ellos apenan influyen en la realidad (sólo en el 13. Julio A RÓSTEGUI , «Tiempo contemporánea y tiempo presente» en Mario D ÍAZ  B ARRADO  (coord.),  Histo-ria del tiempo presente. Teoría y metodología , op. cit. , p. 41. 14. Mario P. D ÍAZ , «Imagen y tiempo presente. Información versus memoria», en ídem , p. 89. 15. Unos procesos que al ser estudiados llevan a abandonar la idea de que debe haber una cierta perspectiva temporal para que determinados acontecimientos sean objeto de estudio por la historia. Julio A RÓSTEGUI , «Tiempo contemporáneo y tiempo presente» en Mario D ÍAZ  B ARRADO  (coord.),  Historia del tiempo pre-sente... , op. cit. , p. 42.16. Pierre N ORA , «La vuelta del acontecimiento», en Jacques L E  G OFF  (dir.),  Hacer la Historia , vol. I, Barcelona, Laia, 1978, p. 231.17. Para un desarrollo más certero y puntual, ver: Juan S ÁNCHEZ  G ONZÁLEZ  «La reconstrucción del aconteci-miento histórico» en Mario D ÍAZ  B ARRADO  (coord.),  Historia del tiempo presente... , op. cit  ., p. 109-129. Israel S ANMARTÍN 160 PILAR  ámbito próximo)   18 . Esta deficiencia la puede maquillar el propio historiador recurriendo a medios de comunicación alternativos desarrollados en Internet y aportando su propia experiencia vivida y testimonio, aunque ambas cuestio-nes elevan el tono de la reflexión hasta la epistemología, concretamente a lo que se ha denominado en  Historia a Debate  «ciencia con sujeto»   19 , es decir, que la subjetividad conlleva más objetividad y no al revés   20 .A lo largo del texto se analizarán diferentes acontecimientos, y se operará con ellos pero no sólo como un relato, sino como parte de la dinámica de los procesos que forman parte. Hay que recordar que el acontecimiento no explica nada en sí mismo, sólo lo hace cuando el historiador apela a él, después de una previa selección entre otros acontecimientos   21 , y sobre todo en el tema que abarca la tesis de «el fin de la Historia» con la aceleración de los aconteci-mientos desde 1989 hasta la actualidad, lo que lleva a reducir la investigación en una cierta «corta duración   22  que no es tal, puesto que la «historia inme-diata» es más amplia cronológicamente ya que está en relación tanto con el presente como con el pasado. El acontecimiento, como se verá, representa la discontinuidad y el cambio enlazando la corta, la media y la larga duración   23 , aunque los acontecimientos sólo pueden ser descritos por sí mismos pero no explicados sin apelar a relaciones externas a ellos   24 . Por tanto, es totalmente certero reconocer que «el fin de la Historia» de Fukuyama es una expresión provocada por la anticipación a la caída del «socialismo real», el Muro de Berlín, el fin de la Guerra Fría y el momento de expansión económica que se vivió durante los años 90   25 . Es un ejemplo de que la «historia inmediata» es un lugar privilegiado para analizar el acontecimiento. 18. Esta postura no significa que se acepten todos los supuestos postomodernos (especialmente Bau-drillard) de «realidad simulada» o argumentaciones tipo «las informaciones generan los sucesos». Ver Jean B AUDRILLARD ,  La ilusión del fin , Barcelona, Anagrama, 1993. 19. Ver tesis I «ciencia con sujeto» en «Manifiesto Historia a Debate», Santiago de Compostela, 2001, p.. 3.20. Ver C. B ARROS , «¿Es posible una historia inmediata?», texto citado, en http://www.cbarros.com.21. E.H. C ARR , ¿Qué es la historia? , Barcelona, Ariel, 1983, p. 15.22. Fernand B RAUDEL ,  Historia y las Ciencias Sociales , Madrid, Alianza, 1968;  Escritos sobre historia , México, Fondo de Cultura Económica, 1991, p. 42. «Cierta» corta duración en el sentido de las caracterís-ticas señaladas más arriba para la Historia Inmediata.23. Ver  Manifiesto historiográfico Historia a Debate , Punto V «Contra la fragmentación». Por otro lado, Para una reflexión sobre estructura, tiempo y acontecimiento, ver Reinhart K OSELLECK , Futuro pasado. Para una semántica de los tiempos históricos , Barcelona, Paidós, 1993, p. 141-153.24. Julio A RÓSTEGUI ,  La investigación histórica: teoría y método , Barcelona, Crítica, 1995, p. 201.25. El embrión de esta afirmación está contenido en Emilio Luis M ÉNDEZ  M ORENO ,  Ensayo sobre el fina-lismo histórico de F. Fukuyama , Cáceres, Universidad de Extremadura, 1998, p. 39.  Las guerras culturales... 161  La escritura de la violencia y sus representaciones
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