La república virtuosa

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  25  Atenea 502 II Sem. 2010   RESUMENLas dietas y los fueros parlamentarios constituyen dispositivos normales en el funciona-miento del campo político, los que operan hoy en día en el modo de la evidencia. El análisisde su génesis y rutinización en Chile entre 1812 y 1925 a través de los debates parlamentariosa los que dieron lugar, permite mostrar las lógicas sociales y políticas que se encontraron ensu srcen, en el marco de innumerables batallas entre agentes que eran portadores dedefiniciones rivales del desinterés y la virtud. El artículo muestra de qué modo estos dosdispositivos incidieron en la diferenciación del campo político y en la autonomización dela esfera parlamentaria, a partir de una sociohistoria de las pasiones políticas, cuyo resul-tado fue una profunda transformación de sus agentes y del trabajo político. Palabras clave:  Dieta parlamentaria, fuero parlamentario, sociohistoria, campo político,profesionalización de la política.ABSTRACTParliamentary allowances and immunity are normal devices in the functioning of thepolitical field and operate today in the way of evidence. Analysis of their genesis androutinization in Chile between 1812 and 1925 through the parliamentary debates towhich they gave rise reveals their underlying social and political logic in the framework  1  Este artículo forma parte del proyecto de investigación Fondecyt 1070984, “Profesionaliza-ción de la política y saberes de gobierno, siglos XIX y XX”. Agradecemos el acompañamiento en laexplotación de archivos a Marco Ensignia y Laura Carrera. 2  Profesor Titular del Instituto de Políticas Públicas Expansivas Universidad Diego Portales(UDP). Santiago, Chile. E-mail: alfredo.joignant@mail.udp.cl 3  Magíster en Ciencia Política Universidad de Chile. Máster “Politiques publiques et changementsocial”, Institut d’Etudes Politiques de Grenoble, Grenoble, Francia. E-mail: mcosette@gmail.com ISSN 0716-1840  A  LFREDO  J OIGNANT 2    Y   M  ARÍA   C OSETTE  G ODOY  3 L  A    REPÚBLICA     VIRTUOSA  . H ONOR  , DESINTERÉS    Y     VOCACIÓN   EN   LOSDEBATES   PARLAMENTARIOS   SOBRE   LAS   DIETAS Y    LOS   FUEROS   EN  C HILE   (1812-1925) 1 T HE    VIRTUOUS   REPUBLIC . H ONOR  , DISINTERESTEDNESS AND    VOCATION   IN   THE   DEBATES   OF   PARLIAMENTARY  ALLOWANCES    AND   IMMUNITY    IN  C HILE   (1812-1925) 25  Atenea 502 II Sem. 2010 pp. 25-53  26  Atenea 502 II Sem. 2010 of numerous battles between agents who were the bearers of rival definitions of disin-terestedness and virtue. Through a sociohistory of the political passions involved, thisarticle shows how these two devices affected the differentiation of the political field andthe autonomization of the parliamentary sphere that resulted in a profound transfor-mation of its agents and their political work. Keywords:  Parliamentary allowances, parliamentary immunity, sociohistory, politicalfield. professionalization of politics. Recibido: 02.03.2010. Aprobado: 10.11.2010. INTRODUCCIÓN L A LITERATURA  sobre las dietas y los fueros parlamentarios en Chi-le es enorme, dos dispositivos que son a menudo referidos como “privilegios” 4 . Casi se podría decir que este objeto de estudio ha sidomonopolizado por la razón histórica y jurídica, esto es por la restitución dela historia de la función parlamentaria tal como fue experimentada por quie-nes la ejercieron durante algo más de cien años, y por la construcción deuna ortodoxia que la codificaba y ponía en forma. Experiencia y codifica-ción de una misma función, relato y formalización del rol parlamentario, apartir de la descripción y explicación detallada de varias batallas políticas,cuyos resultados terminan siendo oficializados por el código y la ley.Sin embargo, es poco frecuente dar cuenta de la génesis de estos dos dis-positivos, poniendo en evidencia lo que se juega en ellos y sus efectos sobreel incipiente campo político chileno. En tal sentido, un enfoque sociohistóricopermite comprender los intereses sociales que se encuentran en juego conocasión de las controversias referidas a las dietas y a los fueros, al estatus desus beneficiarios, a los usos de la posición de diputado y senador, a la dife-renciación del campo político y la autonomización del espacio parlamenta-rio. En cada una de estas vastas y lentas transformaciones, en donde unaempresa de reforma favorable a la adopción de estos dispositivos es seguidapor oposiciones y resistencias, lo que predomina son representaciones de loque legislar y representar quiere decir. Lo que a menudo se olvida es que, trasestas representaciones, son ciertas formas de competencia social y política las 4  Es así como, en un documento de apoyo al proceso legislativo chileno, se señala que “losdiputados y senadores, para ejercer sus funciones, gozan de diversos privilegios, entendidos éstoscomo las ventajas exclusivas o especiales de las que goza por encontrarse en determinado cargo”,esto es “los viáticos, las dietas o remuneraciones, y muy particularmente la inviolabilidad y lainmunidad parlamentaria”, también conocida como “fuero constitucional” o “fuero parlamenta-rio” ( Fuero parlamentario , 2003: 1).  27  Atenea 502 II Sem. 2010 que permiten explicarlas, en el marco de definiciones rivales de la vocación y del desinterés, o si se quiere de la virtud.El modo de ejercicio de la actividad política ha experimentado un conti-nuo proceso de profesionalización, el que ha coincidido con el propio desa-rrollo del Estado moderno. Se trata de un proceso complejo, fuertementevinculado a la universalización del sufragio, gradual en Chile, en contrastecon formas más abruptas de extensión del voto que es posible observar enotras latitudes. En tal sentido, la profesionalización de la política es una delas varias manifestaciones del proceso de división del trabajo político, per-mitiendo a un grupo particular adquirir el monopolio de la representación:el de congresal o parlamentario. Las dietas y los fueros parlamentarios par-ticipan de este proceso, lo que justifica interesarse en ellos en un contextogeográfico e histórico particular.Estos dos dispositivos contribuyen a configurar y demarcar el campopolítico, en función de historias particulares. Las dietas han acompañado y reforzado, de acuerdo con ritmos muy variables de un país a otro, el procesode autonomización y diferenciación del campo político, limitando la de-pendencia de sus agentes respecto de aquellos medios de subsistenciaproveídos por la economía o la posición social. En cuanto al fuero, éste ac-túa como dispositivo que busca evitar que el ejercicio de la política quede amerced de la arbitrariedad del poder ejecutivo tan característica del sigloXIX chileno, así como de los intereses de agentes inscritos en otras esferasde la sociedad.La génesis de ambos dispositivos en Chile es aquí analizada a través delexamen de los debates parlamentarios, en donde se ponía regularmente encuestión el honor, y hasta la honorabilidad de los involucrados. Para ello,estudiamos el período comprendido desde el inicio de la historia republica-na hasta 1925, en el entendido que es allí en donde reside la génesis de am-bos dispositivos, en el marco de luchas y controversias que eran a la vezpolíticas y sociales.1. GÉNESIS Y CODIFICACIÓN DE LA DIETA PARLAMENTARIAEN CHILE: DE LA “GRATITUD DE LA PATRIA” A LA OCUPACIÓNREMUNERADA DEL CARGOFormalmente, la dieta parlamentaria designa a la retribución económicaque reciben los diputados y senadores por el ejercicio de la función legisla-tiva. Como señala Garrigou (1992), en su estudio sobre la dieta en Francia,a menudo se asocia su existencia con la universalización del sufragio mas-  28  Atenea 502 II Sem. 2010 culino, el cual eliminó los requisitos censitarios para ejercer el derecho avoto. De esta manera, resulta usual vincular su incorporación con el ingresoal campo político de personas sin fortuna que aspiraban a llegar al Congre-so sin disponer de los medios económicos suficientes para dedicarse al ejer-cicio de la actividad legislativa de manera gratuita.Sin embargo, dicha aseveración no es del todo correcta. Al igual que en elcaso francés, la retribución de la función legislativa en Chile comienza aoperar a título indemnizatorio con anterioridad a la universalización delsufragio masculino, aunque su consagración definitiva tendrá lugar sólo apartir de la Constitución de 1925.Uno de los primeros reglamentos del Chile autónomo, el Reglamentopara el Gobierno Provisorio de 1814, estableció el principio de gratuidad dela función legislativa. En él se sostenía que el ejercicio de dicha función de-bía estar motivado por la dedicación y el patriotismo, haciendo gala de unacierta idea de vocación y de desinterés 5 . Este principio se erigió, en los he-chos, en una verdadera barrera de entrada al campo político, reforzada, ade-más, por los requisitos censitarios que desde el inicio de la historia constitu-cional chilena condicionaron el derecho a voto y la posibilidad de optar acargos de representación política 6 . Una aparente excepción a la gratuidadde la función parlamentaria se presentó cuatro años más tarde, puesto quela Constitución de 1818, dictada en el gobierno de O’Higgins, le asignabaun sueldo anual de dos mil pesos a los cinco vocales que componían el Se-nado, para entonces un órgano legislativo de carácter provisorio (  Monogra- fía de la Cámara de Diputados, 1945 (?): 31). Decimos una aparente excep-ción, ya que dicho sueldo no tuvo como motivación retribuir la funciónparlamentaria, sino otorgar un medio de control de dichos senadores porparte del Ejecutivo, transformándolos en empleados públicos avant la lettre .Quizás por ello es que la Constitución de 1822, que preveía por primera vezun sistema bicameral, refiriéndose a la dieta de manera indirecta, establecióla prohibición de los diputados de recibir de parte del Poder Ejecutivo “co-misión lucrativa o empleo, que no sea de inmediata escala” (Campos Harriet,1983: 342).Serán más bien razones prácticas las que incidirán en la discusión parla- 5  Este Reglamento estipulaba, en el acápite referido al Senado Consultivo, que el servicio decada uno de sus siete miembros “será sin más sueldo que la gratitud de la Patria” (Muñoz León,2005: 249). 6  Ya en la convocatoria a las elecciones al Congreso Nacional de 1811 realizada por la Junta deGobierno de la época, se recomienda a los electores que “procuren elegir sujetos que tengan bienessuficientes para hacer a su costa este servicio a la patria” (  Monografía de la Cámara de Diputados, 1945 (?): 29).  29  Atenea 502 II Sem. 2010 mentaria sobre su necesidad y pertinencia, poniendo en evidencia la preca-ria condición económica de algunos diputados. En 1823, el Congreso Cons-tituyente, elegido para la discusión y aprobación de la Constitución de esemismo año, excedió el plazo estipulado para cumplir su labor, obligando alos parlamentarios de provincias a mantenerse en Santiago. Ello implicabael abandono de las actividades que proveían su mantención y la de sus fami-lias. Sería un diputado por Curicó, Diego Donoso, quien representaría lasituación al Congreso mediante una sentida petición, quien incluso renun-ciaría al cargo por carecer “de lo más necesario para los gastos de manuten-ción en la capital” (Letelier, 1886-1908: 440).Analizada la solicitud de renuncia por la Comisión de Objetos del Con-greso, ésta resolvió lo siguiente: Soberano Señor:La Comisión cree poderosísimos los fundamentos, en que apoya su soli-citud el señor diputado don Diego Donoso, todo otro embarazo tal vezpueda vencerse, pero no tener subsistencia sólo entra en parangón conno tener salud o vida; pues todos tocamos con todos nuestros sentidosque el que no se alimenta no puede ni vale mas que el que va al sepulcro,así es que la Comisión, cree que, siendo efectiva la numerosa familia y corta fortuna del señor suplicante o se le debe admitir la renuncia, o se ledeben dar dietas, previas a las dilijencias prevenidas en el acuerdo delcaso (Letelier, 1886-1908: 445). Finalmente, la Cámara le asignó al mencionado diputado una dieta dedos pesos diarios, pudiéndose estimarse que éste es el primer precedente deuna dieta parlamentaria efectivamente concedida.Llama la atención, sin embargo, la aparente falta de fortuna del mismodiputado. Al parecer, los requisitos censitarios para ser elegido diputado noeran lo suficientemente altos como para evitar este tipo de situaciones. Aun-que la convocatoria para las elecciones del Congreso Constituyente de 1823exigía para ser electo diputado, entre otros requisitos, “contar con bienessuficientes para mantenerse decentemente”, no siempre éstos eran tan abun-dantes como para sufragar los gastos de traslado y estadía en la capital porparte de quienes provenían de las provincias. El historiador Francisco Enci-na relata que, si bien las funciones legislativas fueron gratuitas para estaocasión, debido al estado de pobreza, en particular de la provincia de Con-cepción, se asignó una dieta a los representantes de cada uno de sus distritosque no dispusieran de los recursos suficientes para costear los gastos delviaje y de permanencia en la capital (Encina, 1983: 42).Estos precedentes sirvieron para que, a partir de 1824, comenzaran a
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