(2017) Marisa Miranda. Reseña de Héroes melancólicos y la odisea del espacio monstruoso. Metáforas, saberes y cuerpos del biopoder (Costa Rica, 1900-1946).

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(2017) Marisa Miranda. Reseña de Héroes melancólicos y la odisea del espacio monstruoso. Metáforas, saberes y cuerpos del biopoder (Costa Rica, 1900-1946).

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Human Anatomy

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  225 Cuadernos Inter .c.a. mbio   sobre Centroamérica y el Caribe,  Vol. 14, No. 1 enero-junio, 2017, 225-230 Cuadernos Inter.c.a.mbio sobre Centroamérica y el Caribe Vol. 14, No. 1 abril-setiembre, 2017, ISSN: 1659-4940 Denis Arias Mora. Héroes melancólicos y la odisea del espacio monstruoso. Metáforas, saberes y cuerpos del biopoder (Costa Rica, 1900-1946) Marisa Adriana Miranda 1 El libro objeto de esta reseña, Héroes melancólicos y la odisea del espacio  monstruoso. Metáforas, saberes y cuerpos del biopoder    (Costa Rica, 1900-1946) , se encuentra dividido en dos grandes partes, las que, a su vez, son organizadas en tres capítulos cada una. La primera parte se titula Biopoder y saberes ; y, la segunda,  Autores y metáforas . En una atinada Introducción, el autor define con claridad la idea que preside al texto: la de analizar las metáforas expresadas al interior de los saberes que componen el biopoder, así como las que inciden en el lenguaje político de sus autores. Cabe anticipar, asimismo, el acierto de la periodización por la que opta Dennis Arias Mora; en este sentido, y pese a que los procesos históricos explicativos de su pretensión fundamental se srcinan en el siglo XIX, el libro comienza sus indagaciones en la primera parte del siglo XX, momento en el cual emerge la institucionalidad biopolítica y se complejiza el vínculo intelectual con los saberes constituyentes del biopoder, circunstancia que afectaría el lenguaje de la política e incidiera, a la vez, en los contenidos literarios. La investigación subyacente a la publicación ahora comentada prolongan sus indagaciones hasta 1946, año clave en la historia biopolítica occidental, aun a sabiendas de la continuidad de aquellas influencias hasta años bastante más cercanos. Precisamente en este sentido, el autor nos aclara preguntas decisivas sobre la cuestión, que luego desentrañará a lo largo de Héroes melancólicos …. Entre ellas, ¿qué es la biopolítica y cuál es su lugar al interior del liberalismo y de su racionalidad del poder? ¿Quiénes la conformaron, sobre qué procesos históricos? ¿Cuáles eran sus premisas epistemológicas, sus saberes constituyentes? ¿Cuál era su alcance, cuáles sus fisuras? ¿Cómo elaboraba su discurso y qué caracterizaba su lenguaje? ¿Por qué motivos aparecen en este las metáforas de lo heroico y lo monstruoso? ¿Cuáles son las expresiones sociales y políticas de ese lenguaje épico y horroroso? ¿Qué revela, y qué 1  Argentina. Doctora en Ciencias Jurídicas, Universidad Nacional de La Plata, Argentina. Investigadora Independiente del CONICET; Profesora Titular Ordinaria de la Universidad Nacional de La Plata y Sub-Directora del Instituto de Cultura Jurídica de la misma universidad. Correo electrónico: mmiranda2804@gmail.comRecepción: / Aceptación:  226 Cuadernos Inter .c.a. mbio   sobre Centroamérica y el Caribe,  Vol. 14, No. 1 abril-setiembre, 2017, 225-230Marisa Adriana Miranda oculta, la metáfora? ¿Qué dice y qué no? Todo ello, vale destacar, con foco en el particular contexto costarricense de la primera mitad del siglo XX; un análisis situado cuyas revelaciones resultan, a todas luces, excedentarias de su misma localización. Ahora bien, al señalar que lo monstruoso “desborda sus orígenes míticos y sus expresiones fantásticas para abrirse campo en el terreno político y corporal” (Arias Mora, 2016, p. 34), nos preguntamos si un estudio centrado en la biopolítica no consiste, precisamente, en la deconstrucción del monstruo y sus sombras. Y he aquí, a nuestro entender, uno de los anclajes epistemológicos más interesantes que orientan la sesuda investigación que ahora reseñamos.Sobre el sustrato de estas problemáticas comienza el desarrollo del Capítulo I, “Miseria fisiológica”: saberes y cuerpos de la biopolítica (1870-1939)”. En él se encara el análisis de la biopolítica como una historia del saber, deteniéndose, más allá de los procesos de institucionalización científica, en sus discontinuidades, prejuicios y orígenes. Así, se estudian doctrina y praxis higienistas desde el ámbito local hasta el espacio trasnacional, para llegar a exhumar su presencia en el desarrollo demográfico y, en definitiva, en las concepciones gubernamentales sobre la vida y la población. Cabe coincidir con el autor en que será el higienismo quien, en cuánto expresión encarnada de una particular simbiosis saber-poder, le otorgará legitimidad a los saberes normativos por excelencia (médico y jurídico) para, así, intervenir en la población y sus cuerpos. De allí que el carácter predictivo con el que hipotéticamente estuviera dotado el higienismo –fortalecido, luego, con la eugenesia– tendría como finalidad última la construcción de discursos desalentadores de la reproducción de los “menos aptos”, es decir, de la “miseria fisiológica”.El Capítulo II, “Anatomías de la mirada: lo solemne, lo deforme y lo monstruoso (1896-1955)”, incluye el tratamiento de un tema impostergable en toda deconstrucción de lo biopolítico: la monstruosidad. Y, para ello, Dennis  Arias Mora utiliza un variado abanico de recursos metodológicos centrados en atinadas interpretaciones de la fotografía médica que permiten visibilizar al fundamental objeto de la teratología como rama de la medicina ocupada en el estudio “científico” del monstruo. Para finalizar la primera parte, en el Capítulo III, titulado “ Redención . Intelectuales y devoción científica, del saber a la metáfora”, el autor estudia la participación intelectual en el saber biopolítico a partir de la importancia de la ciencia en sus distintas agendas culturales y políticas. Valiéndose de una perspectiva más amplia que la habitualmente hallada en textos que encaran líneas de trabajo en sintonía con Héroes melancólicos …, se visibiliza aquí la presencia de la ciencia en revistas culturales o literarias; destacando que en una pretensión de re-jerarquización del trabajo del intelectual su tarea es calificada y cualificada a partir de una cierta “imagen épica de redención científica” (Arias Mora, 2016, p. 192). De manera tal que, como bien se señala, este capítulo representa un eslabón metodológico entre las dos partes del libro (Arias Mora, 2016, p. 192), deteniéndose en el momento de mediación entre una (los  227 Cuadernos Inter .c.a. mbio   sobre Centroamérica y el Caribe,  Vol. 14, No. 1 abril-setiembre, 2017, 225-230 Dennis Arias Mora. Héroes melancólicos y la odisea del espacio monstruoso. Metáforas, saberes y cuerpos del biopoder (Costa Rica, 1900-1946) saberes) y otra (las metáforas) a través del estudio de la intelectualidad y sus revistas, en cuanto a la expresión de un saber en sí mismo desde el cual se difunden temáticas biopolíticas en torno a la higiene, el cuerpo y la población. Al respecto, se destaca el singular ensamblaje entre erudición y claridad expositiva con que el texto atraviesa el difícil desafío de analizar casi comparativamente la tarea del higienista con la del abogado liberal y el intelectual; y subraya, con atino, la presencia ineludible en esta mixtura de un discurso eugenésico que, con distintos matices, definirá el renacer desde finales del siglo XIX de un  ius vitae et neci  s romano, ahora vestido con ropaje científico.La segunda parte del libro aquí analizado se encarga de deconstruir, con mayor énfasis que antes, las metáforas gestadas en torno al héroe y el monstruo, en cuanto sujetos protagonistas del devenir biopolítico. Así, en el Capítulo IV, titulado “El héroe melancólico y los monstruos de laboratorio (1900-1946)”, se concentra en la figura del precursor de la novela costarricense, Joaquín García Monge (1881-1958). Arias Mora advierte sagazmente que, en este autor, “las metáforas de lo heroico y lo monstruoso cobran forma desde las mediaciones entre la literatura, el poder y sus saberes, entre ellos el biopolítico, por lo tanto, sus metáforas aluden al registro de lo invisible hecho visible en la medicina, y al traslado de conceptos y argumentos científicos a la literatura” (Arias Mora, 2016, p. 248). Y, en Héroes melancólicos … el tema es aproximado desde tres registros: las novelas publicadas por Joaquín García Monge entre 1900-1902; su labor editorial llevada a cabo cuando regresaría de sus estudios en Chile hacia 1904; y, el análisis de sus proyectos editoriales que han prefigurado al Repertorio Americano , conocidísima revista cultural publicada por este autor en San José de Costa Rica entre 1919 y 1958, año de la muerte de su mentor.El Capítulo V, por su parte, permite inferir, ya desde su título, “Siluetas de la monstruosidad: una anatomía de la desigualdad social”, la usual utilización discursiva de la diferencia como desigualdad, y viceversa. Se aprecia aquí una desigualdad social que, para Arias Mora, es perceptible desde diversas miradas, como la discapacidad y la cuestión de género, por tan solo nombrar a algunas. El análisis de la perspectiva de la escritora comunista Carmen Lyra resulta, para el caso, inevitable. Y así lo advierte Dennis, quien se detiene suficientemente en una lectura biopolítica de su obra. Las indagaciones del libro finalizan en el Capítulo VI, “El héroe y el espacio monstruoso. Metáforas biopolíticas que dejan morir”. Aquí el autor sitúa su estudio en el Caribe y las bananeras en cuanto espacio monstruoso, destacando los padecimientos humanos en la ciudad-puerto de Limón, de donde sugiere un tiempo en el que “el alto costo en vidas que supuso la economía bananera pareció apuntar a una biopolítica del dejar morir” (Arias Mora, 2016, p. 459). En este sentido, y luego de relatar diversas peripecias que debieron afrontar los trabajadores bananeros, el texto analizado califica a estos, con acierto, como problemas de la historia del cuerpo.En las Conclusiones el autor de Héroes melancólicos .... realiza una estupenda síntesis conceptual de sus indagaciones: “gobernar la vida y las  228 Cuadernos Inter .c.a. mbio   sobre Centroamérica y el Caribe,  Vol. 14, No. 1 abril-setiembre, 2017, 225-230Marisa Adriana Miranda poblaciones implicaba intervenir sus cuerpos; biologizar la política necesitaba de una metafórica orgánica donde la sociedad, el gobierno o la historia existían como un cuerpo: enfermando, perdiendo sus miembros, curando y regenerando. Siguiendo la lógica de la realidad social y sus expresiones semánticas, el cuerpo del héroe era el sueño de la salud, como el cuerpo del monstruo era la pesadilla de la biopolítica fallida. El cuerpo, como el monstruo, siempre escapa” (Arias Mora, 2016, p. 548). Al finalizar el texto se encuentran bien detalladas la ibliografía y las uentes utilizadas, así como el Índice de Ilustraciones y Cuadros, los que otorgan certera visibilidad a la demostración de las hipótesis que se plantean en el eximio trabajo de investigación realizado por Dennis Arias Mora.Conforme a lo antes descrito cabe destacar que Héroes melancólicos … constituye un libro de biopolítica situada, que, a su vez, revela la existencia de redes biopolíticas regionales e iberoamericanas. En él se entrecruzan las fuentes costarricenses con el contexto internacional del período en análisis, otorgando una particular visibilidad a diversos episodios externos a Costa Rica pero que influyeron decididamente en ese país y en la región. Así, se analizan desde las estrategias diseñadas por los Estados Unidos para estas tierras hasta la Guerra Civil española y el levantamiento de Augusto Sandino ante la invasión estadounidense a Nicaragua, por nombrar tan slo algunos de los hitos aquí referenciados.  Aclaremos, sin embargo, que la intención de Arias Mora no parece ser la de convertir su obra en una historia política ni tampoco en revisitar la historia política ortodoxa. Procura, y logra, realizar una particular lectura biopolítica de su objeto de estudio. Para ello, como vimos, se vale de diversas fuentes que van desde la fotografía a textos literarios y relatos en revistas de circulación periódica; decisiones metodológicas que realzan las indagaciones del autor. De esta manera, el trabajo ahora analizado denota un encomiable esfuerzo en transitar con fluidez meridiana el viscoso ámbito del biopoder; y, desde ahí, repasar la historia de la región desde un enfoque (bio)político, en el cual se integran literatura y saberes normativos. Las ideas y las praxis políticas son, de este modo, vinculadas de manera muy cuidada por Arias Mora, otorgándoles un tratamiento digno de elogio. En este sentido, uno de los aspectos a destacar es la tensión (tanto explícita como subyacente) entre heroísmo y monstruosidad, y si convenimos con el autor que “el héroe siempre va tras las huellas del monstruo” (Arias Mora, 2016, p. 34), al final de nuestra reseña proponemos detenernos en algunas posibles lecturas biopolíticas del tema de la monstruosidad. Así, cabe reconocer que todo gobierno del  bios  requiere, imprescindiblemente, de cierta legitimidad, la cual, desde el siglo XIX fue reforzada de manera ostensible dotándolo de fundamentos científicos o pseudo científicos. Desde entonces, el binomio poder-saber ha conformado una estructura indisociable, que ha adjetivado a aquella alteridad como un poder amenazador, casi satánico, respecto a la propia subsistencia. En efecto, el monstruo conforma la alteridad, por excelencia, a  229 Cuadernos Inter .c.a. mbio   sobre Centroamérica y el Caribe,  Vol. 14, No. 1 abril-setiembre, 2017, 225-230 Dennis Arias Mora. Héroes melancólicos y la odisea del espacio monstruoso. Metáforas, saberes y cuerpos del biopoder (Costa Rica, 1900-1946) combatir desde la biopolítica. Un ser monstruoso, ya sea considerado una regresión atávica o una analogía animalesca, merece ser neutralizado desde la ciencia; así, midiendo, pesando, calculando, definiendo la normalidad, todo aquello que se aleja da el aspecto, a primera vista, de constituirse en un monstruo. Sin embargo, cabe señalar que el simple alejamiento de la normalidad no alcanza, es necesario –fundamental, diríamos– que esa entidad monstruosa amenace la integridad del yo, implique un atentado contra la supervivencia de lo no-monstruoso. Y es allí, en esa hendidura, donde se han legitimado las estrategias biopolíticas ideadas o instrumentadas durante el siglo XX y de las cuales el texto ahora reseñado toma más que debida nota.De esta manera, si recuperamos el concepto de “inmunidad” leído desde una aproximación a la clave neofoucaultiana (Espósito, 2005) (Espósito, 2009), se advierte que esa idea involucra una visión organicista de la sociedad, desde donde adquieren significativa dimensión metáforas que remiten a concebir a aquella como un ser vivo, con potencialidad de enfermarse y de curarse, de ser infectado y de desarrollar mecanismos internos de defensa ante la eventualidad de perder la vida, o, para decirlo en términos evolucionistas, de salir perdidoso en la struggle for life , esa cara contienda que nos fuera advertida por el darwinismo social, si aún cabe denominarlo así (Girón Sierra, 2005). Siendo, entonces, la noción de  inmunitas  entendida como la “refractariedad” de un organismo a contraer una enfermedad, resulta de fundamental importancia la indagación en el par antitético “yo-otro” tan trabajado por el recientemente malogrado Tzvetan Todorov (Todorov, 1991) y que queda planteada en el texto de Arias Mora. Se impone, de esta manera, determinar con precisión quiénes forman esas categorías en pugna, que, en definitiva, no son más que burdas agrupaciones arbitrarias, firmemente condicionadas por la voluntad del emisor del discurso inmunitario (Miranda, 2016).Esa precisa definición del “yo” a preservar y del “otro” a destruir implica reconocer una clara competencia –también, si se quiere, pensada en términos biológicos– en la cual slo uno de esos grupos podría subsistir; y, además, implica también presuponer cierta vulnerabilidad del primero ante una amenaza más o menos concreta del segundo. De esta manera, el “otro” es presentado como una entidad que (actual o potencialmente) ataca, perjudica, invade, y, en definitiva, pone en peligro la integridad del “yo”. Es decir, siguiendo con la metáfora biologicista, adquiere la categoría de “plagático”; neologismo que se identifica con lo nefasto, lo dañino, lo tanático, lo apocalíptico, lo escatológico. En definitiva, con aquello que, leído desde lo social, hace peligrar el orden vigente. En un contexto espacio-temporal como el analizado por Dennis Arias Mora se advierte, pues, que el problema fundamental a resolver consiste en inmunizarse de un “otro” amenazante que, asociado a su investidura invasiva, se convierte en “monstruo”. De esta manera, el monstruo se presenta como el enemigo, el excluido del poder, y sobre quien este decide –desde una metafísica y una práctica eugenésica de la dominación– controlarlo, someterlo; retomándose,
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